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Lamentable el desastre que hubo en la República de Chile. Ha sido lo peor desde que el domingo pasado tuvieron un sismo en la escala de 8.8, casi igual al que acabó con media Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985. Y es la ciudad de Concepción ubicada en las orillas del Océano Pacífico, cuyas aguas bañan las costas de esa urbe convertida a esa hora en maremotos, confundidos por los expertos con tsunamis y por eso del pánico padecido por miles.
De todas maneras, para qué querían más si el sismo de marras estaba acabando con media ciudad y provocando a la vez miles de muertos. Pobre la gente de Chile que suma su dolor a los habitantes de Haití. En fin, y que como sea y para gusto de ciertas personas, la semana que ayer empezó estará llena con noticias sobre el desastre de tan progresista y bello país. UNA CUCHARADA Y sobre la hecatombe en Chile, me hace recordar la llegada al poder de Don Salvador Allende, un socialista con la mente puesta en Rusia y actuando como cualquier soviético enemigo del capitalismo. Malo muy malo y pésimo su gobierno, pues al inicio de su administración echó el gato a retozar, gastando los dineros del pueblo para darles de comer a los muy pobres y repartiendo a los ídem las propiedades de la gente trabajadora. Algunos pudimos vaticinar la pronta caída de su gobierno. Y cómo no, si de la noche a la mañana sus esbirros se apropiaban de las granjas lecheras, para sacar a las vacas suizas de los establos y sacrificarlas con cuchillo en mano como si nada. Con ese modo de actuar y metiendo a la cárcel a la gente inocente, provocó la rebelión de una ala de las fuerzas armadas al frente del general Augusto Pinochet. Pues sí, el final todos lo saben, empezando porque Don Salvador se metió al despacho presidencial en donde se quitó la vida con una metralleta UZI que le había regalado Fidel Castro Ruz. Triste historia, pero en ese momento, se estaba salvando la República de Chile. Así fue, pero ahora... ¿Ahora qué? Nota bene.- un mes antes me pidieron en el DF, en una escuela de oratoria que pronunciara un discurso relativo a los eventos en Chile, antes de que Pinochet tomara el poder en el Palacio de la Moneda. Y dije así, más o menos al final de mi pieza oratoria: “Benjamín Disrraelí dijo siempre: los experimentos en política, significan revoluciones…”. No me equivoqué, porque Pinochet acabó con el experimento político de Allende y el nacimiento de una dictadura, copia fiel a la de Cuba con Fidel Castro. Lo cierto ha sido que cuando dejó el poder Pinochet, quedó algo de socialismo pero moderado y patriota como para que hasta nuestros días, Chile sea uno de los países más prósperos de América Latina, sino que el más. Así es, y por eso duele a todos la tragedia parida por el famoso terremoto de los últimos días de febrero. Por cierto, vale dar la bienvenida al mes de marzo que ayer empezó ¡Salud! DOS CUCHARADAS Y aquí en San Luis se alborota la gallera y le dice “pío-pío” al presidente municipal, llevado al poder por el Partido Revolucionario Institucional. Pues cuáles broncas, a no ser porque han puesto el grito en el cielo los dueños de carros chocolates. Por lo demás, las otras cosas no cuentan porque apenas se ajustan los engranes, para que camine mejor la maquinaria municipal. ¿Y lo otro qué? Pues como decía mi comadre Tencha: “son puros chismes de lavadero”. Podría ser así, aunque... Mejor digo para terminar: ¡Qué les vaya bonito! A todos y a usted también. Mi correo es:
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