Las corporativas “devorativas”
Escrito por Bibiana García Garza   
sábado, 27 de febrero de 2010

Detrás de las cumbres para concertar una supuesta unidad entre los países de América Latina; o de las reuniones entre los tres poderes para reforzar el combate contra el crimen y acallar la ola de violencia que recrudece todos los días en este país; o de las propuestas (olvidadas ya) para combatir la pobreza; o de los discurso del presidente y los gobernadores; o de los “Foros de Participación Ciudadana”; o de la creación de comisiones especiales para esclarecer crímenes administrativos, civiles y penales que ocurrieron hace por lo menos tres años; o de las campañas para promover el turismo, la “buena alimentación”, y la ecología, se encuentra la maraña agazapada de una red invisible de tráfico de influencias, desvíos, anomalías e irregularidades que han tejido las corporativas que tienen como único fin la depredación del mercado bajo cualquier coste, dejando así muy poco o nulo espacio para la competencia y la participación activa del mercado local (lo que significa en realidad la mentada “competitividad”).

Son empresas sin escrúpulos ni conmiseraciones a las que únicamente les interesa obtener un beneficio del que se sirven solo las élites y los grupos particulares privilegiados, empresas que efectivamente generan fuentes de empleo, pero a costa de explotar a sus trabajadores con extenuantes jornadas de trabajo, bajos salarios y nimias prestaciones, además de intoxicar los mantos acuíferos y/o la atmósfera pues se les permite instalarse sin aprobar previamente ningún estudio de impacto ambiental, trogloditas pues, que lo único que provocan es que siga aumentando la tasa de desempleo que por cierto, de acuerdo al Inegi, subió al del 5.0 al 5.87 por ciento de enero de 2009 a enero de 2010 respecto a la Población Económicamente Activa, así como también generan que florezca el comercio informal a diestra y siniestra, hecho que a su vez, ocasiona el principio de la desigualdad económica.

Para posicionarse, estas corporativas utilizan un arma eficaz: la publicidad, que se encarga de hacer el trabajo sucio y así se las arreglan para crear necesidades en la población, y una vez creadas, abusar de ese poder, vender y ganar una y otra vez, abusar la promoción hacia el consumo, en crudas palabras, se genera el capitalismo salvaje que convierte, a miles que todavía tienen la solvencia económica suficiente pese a la situación económica que no parece que se enderezará pronto, en “homo-consumers”; de pronto nos encontramos pagando grandes cantidades de dinero y rompiéndonos la cabeza para conseguir más y poder así adquirir productos y/o servicios que en realidad, si utilizamos el sentido común, no necesitamos. Sin embargo, los mensajes publicitarios en todos los medios posibles nos han hecho creer que sí los necesitamos para vivir, e inclusive que subiremos de rango en la escala social si consumimos eso que nos venden, peor aún, que seremos exitosos “líderes” de facciones casi holandesas como nos muestran a los actores de los comerciales de televisión siempre sonrientes aunque en la realidad los bebitos mexicanos, sobre todo los que viven en la sierra Mazateca o en las comunidades rurales de Chiapas o Chihuahua, no se parezcan a los niños que anuncian los juguetes “Playskol” o la papilla “Gerber”.

Por desgracia, estas redes empresariales transnacionales se encuentran en casi todo el territorio nacional gracias a acuerdos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), que nos ha traído más desgracias que beneficios con esta depredación que ocurre todos los días contra los mercados locales, y que arranca oportunidades para quienes quieren emprender un pequeño negocio; lo mismo sucede con empresas como Aurrerá, Wal-Mart, Sanborns, Burger King, McDonalds, Dairy Queen o Domino's Pizza, que descaradamente y sin ningún recato arrebatan la clientela de cualquier changarro gracias a que tienen el poder económico para anunciar y hacer válidas promociones, especiales, descuentos, además de ofertar una amplia variedad de productos y precios, una pelea poco equitativa en realidad, pero sucede que el gobierno mexicano ha permitido que todas estas empresas que se instalan indiscriminadamente en cualquier ciudad de este país y horaden por todos los recovecos posibles, caray, ¡hasta en las cercanías de Teotihuacán!, y usar el suelo sagrado de Chichen Itzá que también gracias a la ayuda de Televisa y otras empresas, ya está convertido en todo un circo siendo que se trata de un centro histórico que es ¡Patrimonio de la Humanidad en territorio nacional!

Hoy Televisa es dueño del 30 por ciento de las acciones de Nextel, promueve el servicio y manipula con sus comerciales a la gente para que compre los dichosos radios de comunicación, que están diseñados para las empresas, y los use en su vida diaria como si fuera necesario, venden un aparato de lujo para ostentar, al igual que lo que sucede con Telcel.

Así, todas las empresas en conjunto, Wal-Mart, Coca-Cola, Bimbo, Sabritas, Medicamentos de Primer Nivel, Televisa, TV Azteca, Nextel, Telcel, Sigma y demás, se unen para promoverse a sí mismas y además participar en campañas que lucran con el dolor humano, ¿se podrá confiar en este tipo de campañas y corporativas?, quizás sí, pero el que mucha gente confíe de buena voluntad en ellos, como sucede con el propio Instituto Federal Electoral (IFE), no significa que sean estrictamente rectos con su trabajo pues, de lo contrario, ya hubiéramos visto algún cambio positivo en la economía, en la sociedad, en las causas que apoyan estas campañas y eso sencillamente no sucede y, lastimeramente, no parece que sucederá en mucho tiempo.

** Comentarios: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 

 
< Anterior   Siguiente >
La Prensa de San Luis R.C., Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial
wordpress stats plugin