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La falta de oficio político y conciencia de lo que es su responsabilidad, llevó al secretario de Agricultura en la entidad, Héctor Ruiz Ciscomani en el más grave de los errores que vaya a cometer a lo largo de su periodo, si lo cumple, al permitir que la Federación le redujera el 51 por ciento del presupuesto para las campañas fitosanitarias.
Así como se lee, el señor Ciscomani no defendió los recursos que le correspondían a Sonora en materia de fitosanidad, y ahora las consecuencias las vivirán la Junta Local de Sanidad Vegetal porque tendrá que ajustarse a un reducido presupuesto en el presente año. El cómodo secretario de Agricultura que aceptó tal aberración, ha dado instrucciones para que alcancen los dineros a San Luis, que desaparezcan algunas campañas, y que en el caso de las plagas del algodonero ya no se compren las feromonas PB Rope, elemental para el combate del gusano rosado. La irritación de los campesinos provocada por esta acción del alto funcionario, se engrandece porque está pidiendo también la desaparición del punto de verificación interno del Golfo de Santa Clara, con lo cual maquinaria del sur de la entidad y de Sinaloa podrá llegar al valle de San Luis sin ningún control a infestar de carbón parcial. Se olvida el secretario al ordenar esto que la zona de Caborca, Plutarco Elías Calles y San Luis, está limpia de carbón, y que ello le permite producir variedades para sembrar y comercializar a otras regiones. El presidente de la Junta, Martín Ames, que ha mostrado trabajo e interés en la sanidad del valle, con tono molesto y de preocupación, se pregunta ¿Dónde quedará la fitosanidad de Sonora? “Nuestra entidad ha sido ejemplo nacional en este aspecto, y no es justo que por una mala acción se pierda todo, como puede suceder con la fitosanidad”, defiende el productor de alfalfa. Y tienen razón los productores y Martín, pues la reducción de los dineros abarca también la suspensión de operaciones del centro de acopio de envases vacíos; esto es peligrosísimo. Igualmente se pide reducción en el área administrativa, despido de trabajadores, gastos para vehículos, etcétera. Pero esto no es todo, la Sagarpa estatal desaparece el apoyo que por tres años consecutivos se otorgó a los algodoneros por los trabajos de desvare y barbecho. Todo esto da la impresión de que el señor Ciscomani no sabía lo que estaba haciendo cuando firmó de conformidad. Las comparaciones siempre han sido malas, pero muy necesarias en ocasiones, como en esta, pues hay que recordar que el ex secretario Alejandro Elías Calles, siempre buscaba la forma de traer más y más apoyos para los campesinos de toda la entidad. Lo cierto es que el problema ya está, y lo importarte será conocer qué es lo que harán los presidente de los sistemas producto trigo y algodón, Javier Villegas y Juan Armenta, porque serán sus cultivos los más afectados. En el viaje que hizo al municipio la semana pasada el delegado federal de la Sagarpa, Fernando Miranda Blanco, anunció la posibilidad de que podría estar en estos días el secretario Ruiz Ciscomani con los productores sanluisinos, lo cual no creo que se cumpla después de esta barbaridad que hizo. Lo peor del caso es que el propio delegado cuando estuvo aquí, el viernes pasado, ya sabía lo que estaba ocurriendo y no dijo nada a los productores ni a los reporteros que cubrieron su visita. Alguien tendrá que entrar al quite, porque no es posible que el valle de San Luis se llene de malezas y plagas, después de que se ha luchado por mantenerlo limpio, tal como se vio en el primer recorrido de los técnicos de la Junta local. |