¡A qué “panchos” hacen los políticos!
Escrito por Nicolás Hernández Terán   
lunes, 15 de febrero de 2010

Todo sea por la democracia de que esta ciudad sea gobernada por un partido contrario al que gobierna el estado; como quien dice tiene sus bemoles, porque siempre se tiene inconformidad de los ciudadanos que no concuerdan con las ideas de algunos de estos, o de ambos, y en algunas ocasiones son hasta los mismos militantes de los partidos en el poder quienes se inconforman hasta con sus mismos compañeros porque no les gusta, o porque no esperaban que gobernara así.

Por ejemplo, esta ciudad está siendo gobernada por ciudadanos del PRI, la inconformidad que existe dentro de algunos militantes de este instituto político es que el ganador de la contienda pasada y que ahora es presidente municipal, no los haya tomado en cuenta a la hora de las reparticiones de los puestos administrativos dentro del ayuntamiento, ya que éste echó mano y trajo gente de fuera, para que ocuparan al menos los más importantes puestos que son claves dentro de la comuna.

Eso hasta cierto punto está bien, porque el ganador de la Presidencia Municipal tiene todo el derecho de escoger la gente que mejor le parezca, así haya prometido todos los puestos del mundo a sus seguidores. Aunque eso creó inconformidades e incomodidad dentro y fuera de palacio, porque de alguna forma no lo vieron bien y más que su actuación deja mucho qué desear, al afectar a trabajadores al ser despedidos por algunos funcionarios, al grado de existir la renuncia de uno de ellos, que se le mencionó la semana que pasó, y que no lo mencioné yo, ni el partido de enfrente, sino un elemento perteneciente por años al PRI y fiel a su partido y por último disciplinado, que bien o mal pidió la renuncia de este funcionario de extracción del vecino estado muy cachanilla.

La petición de la renuncia no hubiera tenido efecto si la pide el líder Becerril, pero la pidió el líder de los pobres, y ni modo son cosas que pasan dentro de las administraciones con militantes del mismo partido. Otro de los problemas que también se ve que tiene tientes políticos, es el del transporte público de nuestra ciudad, pues en este pasa lo mismo, ya que los choferes y permisionarios pertenecen al mismo partido que nos gobierna localmente, y tienen que sujetarse a la Delegación del Transporte del estado, que en esta como quien dice el delegado es militante del PAN, e igual, el delegado local obviamente ha pertenecido a ese partido, y las acciones como delegado ya sea bien o mal, siempre lo van a ver de una manera partidista, porque así es, aquí nomás hay dos: el PRI, el PAN y el PRD hagan de cuenta que no existe o será que sus militantes andan muy desbalagados, por eso nomás son dos fuerzas políticas.

Localmente al menos como sanluisinos, a estas alturas ya nos entendemos, al menos si hablamos de política y hasta de religión, porque hay eso hay división, los que no entienden son los que quieren y vienen de fuera, que supuestamente vienen a componer el mundo y como la semana que pasó, que vino el delegado de Transportes del estado, dizque a meter en cintura a permisionarios y choferes del transporte colectivo, con un operativo que le dieron en llamar sorpresas, que posiblemente muchos choferes de las unidades que circulan en nuestra ciudad no anden al corriente con las documentaciones que se les requiera en el momento, pero creemos que en la forma que lo hicieron se puede decir que fue con prepotencia pues sí afectaron al usuarios con sus desplantes, con sus chequeos, y sobre todo, a la hora de la salida de la gente que vuelve del trabajo del lado americano, que al fin de cuentas con el diálogo y la forma de entenderse entre ambos, como quien dice de partidos, se acordó que tales chequeos y revisiones se iban a hacer en el lugar de costumbre.

Pero como se dice ¡A qué “panchos” hacen! nomás por ser de diferentes ideologías políticas y ni modo, volvemos a decir son cosas que pasan en nuestro pueblo politizado.

Lo que parece que nos encanta es la “chuecura”, pues hasta en los cuentos de ultratumba salió a relucir que el personaje, un oficial de Policía, por andar tras de la mordida, se le apareció su madre, que le amonestó por olvidarse de los valores que le habían enseñado cuando niño, así somos los mexicanos ¡Sí señor!

 
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