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Supuestamente nuestra ciudad es una de las más tranquilas en todo el estado; que sucedan cosas, eso ya es parte de la monotonía de todos los días, ya que ocurren muchos choques, robos, sin faltar las balaceras en plena vía pública, pleitos de pandillas, en ocasiones hasta crímenes violentos que nos ponen los pelos de punta, pues no lo puede creer uno ni la sociedad por la maldad con que se llevan a cabo, cometidos con todas las agravantes de ley.
Otros, por supuestos desajustes mentales o emocionales, y estos suceden no de ahora sino de años atrás, como para historias policiacas, por ser hechos considerados como perturbadores de la paz social. Y si no, déjenme que les cuente que hasta los que nos dedicamos a la circulación de periódicos en la ciudad, no hemos quedado al margen del destino o de la vida, que nos juega malas jugadas, hasta podemos hablar de la muerte, que ya estoy como la escritora Beda, de escribir o contar historias de terror, pero esta sucedió en la vida real. Nomás que de esto ya pasaron doce largos años; se trata del trágico fin que tuvo la compañera Angélica López Soto al morir a manos de sus tres hijastros, que como ella se dedicaban a la venta de periódicos. Los tres muchachos aunque menores de edad, ya tenían mente superdotada de pura maldad y eso que ninguno sabía leer ni escribir. Prácticamente los tres vivían a la buena de Dios, pero eso sí, le dieron muerte a la compañera entre los tres, le ataron una cuerda al cuello y la ahorcaron, para después quemar su cuerpo en una casa deshabitada y lo intentaron varias veces, ya que a la primera se apagó el fuego. Después de hacer eso, se retiraron a su casa a dormir para levantarse temprano e ir a vender periódicos como si nada; de los cruceros los levantó la Ley, pues estaban tan tranquilos como si no hubiera sucedido nada. Este crimen como muchos otros también conmovió a la sociedad de aquel tiempo, se dijo que el móvil fue que su madrastra, al divorciarse de su papá, se iba a quedar con una casa que era su patrimonio, y esa fue la causa de la pérdida de vida de la compañera Angélica, que ya hace años descansa en paz. Le puedo contar muchos hechos sangrientos que sucedieron en el pasado, que de ninguna forma se justifica el quitar la vida a otras personas, menos cuando se trata de menores de edad, como está pasando en los últimos tiempos, en que niños de escasos años han sufrido maltrato, golpes y hasta la muerte de parte de padrastros, y hasta de sus propias madres, porque éstas prefieren el amor de sus machos que la vida de sus propios hijos, sobre todo que les dan muerte hasta por un simple llanto. En la semana que pasó haga de cuenta como si anduviera suelto el chamuco por nuestra ciudad, pues el mal comportamiento de algunas personas se dejó ver y creo que hasta el de los animales. Nomás por el comienzo de esta, una niña de escasos 1 año 4 meses de edad sufrió muerte de parte de su joven tío, ya que según éste el motivo de tan horrendo crimen fue un mandato del más allá de parte de su madre, que falleció cinco o seis meses atrás, en que le ordenó que le diera muerte no nomás a la niña sino a toda la familia, cosa que afortunadamente no fue así, sólo se lamenta la muerte de la niña, quien qué culpa tenía de que su tío recibiera mensajes del más allá. Y por si fuera poco, ese mismo día unos perros casi por la misma calle arrastran a mordidas a una señora, y al día siguiente se registra una balacera en plena calle Sexta y Félix Contreras, y por supuesto muchos delitos más que por eso les digo que el diablo andaba suelto por las calles de nuestra ciudad. La mente siempre será la que nos ayude a comportarnos de una manera normal, pero, ¿cuántos no estaremos como luego se dice “tumbados del burro”? Sólo que a unos se les nota más que a otros, y a veces afectamos a un tercero, ¡Dios nos libre de un suceso así! |