Otra fútil propuesta de reforma
Escrito por Bibiana García Garza   
viernes, 29 de enero de 2010

Con la mejor de las intenciones y “de mil amores”, el jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón, nos presenta ahora con bombo y platillo su nueva propuesta de reforma política pese a que recién salido del horno y luego de ser analizado, el decálogo ya ha empezado a ser cuestionado por analistas políticos, dirigentes partidistas, catedráticos y líderes de organizaciones sociales en cuanto a si ésta es “la buena”, si incluye los cambios que México necesita y si, por fin, con ella se beneficiará verdaderamente a los mexicanos hartos del actual régimen político así como la manera en la que realmente funcionan las instituciones construidas en base a nuestro fracturado sistema democrático que, cabe señalar, apenas si ha modificado sus arcaicos modelos en el transcurso de los últimos 30 años mismos que impiden, precisamente, que se ponga en práctica eso que llamamos democracia.

Sin duda, la iniciativa de reforma política incluye buenas propuestas, está plagada de buenas intenciones, quien la redactó seguramente sabe sobre derecho constitucional y ciencia política aunque el problema es que se trata de una visión muy pobre hacia el futuro y está mal encausada pues en estos momentos, no es lo que México necesita e inclusive ya ha habido quienes la han calificado de ingenua, de romántica y hasta de poética pues en la vida real, afuera del mundo mágico que existe en la cabeza de nuestro presunto presidente de la República, el rezago que tenemos en esta materia como país es enorme y las propuestas en nada abonan, no profundizan, son ambiguas, y desatinan, como ocurrió con las reformas electoral y energética.

Es cierto que es viable la reelección consecutiva de alcaldes, o de diputados federales, también sería necesario reforzar su participación como representantes ciudadanos y cambiar los incentivos de la clase política; sería muy bueno reducir el número de integrantes en el Congreso, pero mejor aún sería disminuir sus jugosos sueldos y prestaciones así como que logren un mayor número de acuerdos, claro, a menos de que Calderón busque una mayor viabilidad para construir mayorías estables… pero bueno, no se trata de ver si la propuesta es buena o no, sino de ver si es pertinente, si después de diez años de alternancia en el poder sirve de algo o si resuelve un nudo clave del régimen político… aquí lo importante es el contexto en el que se presentan estas propuestas que expone “de todo corazón” el presidente y, por lo visto, no cuadra, no es precisa, ni siquiera un poquito perspicaz, además de que carece de diagnóstico, no lleva rumbo, ni plan, ni estrategia, nos explica el qué, pero no nos dice cómo, de hecho, al parecer solamente busca la aceptación, lo políticamente correcto, lo que se “oye bonito”, y lo que convenza a la gente aunque sin darle la cara al toro, como se dice en el argot taurino. 

Entonces, ¿es pertinente o nos urge acaso que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cuente con una iniciativa legal? ¿se modificará verdaderamente el comportamiento de nuestros ministros, diputados o senadores con esta reforma?, ¿en dónde está la nueva forma de estructurar el poder político en México?

Por otra parte, la intolerancia a la crítica de Felipe el “Flippy” Calderón se pone nuevamente de manifiesto pues hace unos días, con ceño adusto y firmeza en la voz, arremetió contra todos aquellos “malos mexicanos” que cuestionaron su propuesta que con tanto empeño y dedicación diseñó para la salvación de los pecados de la clase política y la salvación del país, además de que acusó a sus detractores de privilegiar maquinarias partidistas y estar a favor de un sistema político cerrado que puedan manejar a su antojo.

Inclusive, hizo un llamado a su séquito panista en San Lázaro para defender “a capa y espada” la iniciativa de reforma y a organizar una cruzada en las redes sociales de internet como Facebook, Twitter, Myspace, al estilo campaña electoral gringa como la que hizo llegar al poder al Fox negro… perdón, quise decir, a Barack Obama, claro está, olvidando que en México más de la mitad de la población vive en la pobreza y por lo mismo queda fuera del alcance de la gran mayoría de los mexicanos el acceso a Internet, ni se diga en las comunidades rurales o indígenas, en las periferias de los municipios que están igual o más “jodidos” que San Luis (y al decir “jodidos” cito al clásico del ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours Castelo, cuando en una de sus visitas relámpago dijo que desde su avión se veía lo “jodido” que estaba San Luis Río Colorado).

Además, el presidente michoacano realizó todo un recorrido por la línea de los recuerdos y repasó, una vez más, las bondades y “cosas positivas” que ha dejado a los mexicanos el favor de su administración de gobierno pues aseguró que esta propuesta de reforma no nació desde el poder, sino desde la ciudadanía y que más les vale a los opositores no apoyar la “congeladora legislativa” pues le parece que es una expresión de irresponsabilidad pero, ¿será irresponsable discutir más detenidamente los puntos de la iniciativa?, o piensa acaso que es mucho más responsable pasar sus propuestas ´fast track´ sólo porque él así lo dice y eso es lo correcto sin ningún análisis, sin permitir ninguna crítica, ninguna modificación o ninguna objeción.

Por otra parte, Felipe no vaciló en asegurar que “habrá quienes se opondrán por muchas razones y mucha gente. Pero, seguramente, quienes privilegian las maquinarias por encima de los ciudadanos, seguirán optando por un sistema político cerrado y bajo control”, entonces, ¿el hecho de que alguien se oponga quiere decir que está favoreciendo intereses partidistas?, aparte, ¿quién le dijo a Calderón que esa reforma que con tanto esmero formuló es lo que el pueblo mexicano pide, quiere o necesita en este momento?

Sin duda, estamos de nueva cuenta frente a otra propuesta de reforma que no parece conducir a ningún lado y, aunque lo niegue su autor, se trata de un membrete carente de sustento que el PRI no aprobará por ningún motivo, o por lo menos, instaurará sus propias reglas.

Entre tanto y por desgracia, somos los mexicanos que estamos en medio de las decisiones de un gobierno federal plagado de ineptitud e ineficacia así como entre las afrentas partidistas que se suscitan en el palacio legislativo, mientras todos los políticos siguen cobrando del erario público a su antojo, cientos de miles mueren de hambre y no alcanzan, ni en un ápice, un pedazo de justicia social.

 

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