¿Fumar es un placer?
Escrito por Everardo Félix Almada   
Tuesday, 28 de August de 2007
Buenos días mis estimados leedores. Hoy quiero hacer una cordial invitación a los muchos o pocos seguidores de esta columna que tengan como yo, el maldito vicio del cigarro, para que a partir de ahora tratemos de sacar de nuestras vidas esa perniciosa, dañina, apestosa y costosa (en lo económico, en lo moral y en lo físico) adicción.

No es posible que siendo seres inteligentes, unos más y otros no tanto, pero inteligentes al fin, no tengamos la suficiente fuerza de voluntad para vencer esas ansias de inhalar el humo que produce el tabaco, mismo que a la larga, poco a poco, va cubriendo y taponando nuestros pulmones con una fina capa estructurada con los muchos y nocivos componentes de ese humo, y que como consecuencia va disminuyendo lentamente, tan lentamente nuestro ritmo de respiración, que no lo notamos hasta que viene una crisis en la que nuestro organismo explota.

Debo confesar que tengo más de cincuenta años bajo el yugo del cigarro, yugo del que una vez me liberé por espacio de dos, pero desgraciadamente recaí y hasta hoy sigo activo en eso de desgraciar mis pulmones, pero como arriba digo... (pausa para fumarme un cigarro en el patio de mi casa, porque si no lo hago fuera de ella, mi domadora y mi hija Marisol, junto con los daños de doña Nicotina, acortarán los días de vida que me quedan con sus reproches).

¡Bueno!, ya pasaron cinco minutos, y prosigo diciéndoles que desde hoy, el terminar de escribir esta columna, marcará el principio de mi emancipación de esa esclavitud que es el tabaquismo.

Recuerdo como si fuera ayer cuando en mi añorada adolescencia, encendí por vez primera un cigarrillo, los “Lucky Strike” andaban de moda, pero eran tan caros que entre algunos amigos, adolescentes como yo, que nuestros ingresos dependían de la generosidad de nuestros padres, hacíamos coperacha para comprar una cajetilla.

Era la fiesta de quince años de mi novia ¡Híjole!, me sentía más hombre de lo que era, y además sentía también que las muchachas me admiraban y sentían algo hacia mí, no por mi físico, que en realidad, modestia aparte, no estaba tan tirado a la calle, sino porque con aquel cigarrillo en mis labios daba “el golpe” (inhalaba el humo, tomaba un trago de cerveza, y después lo exhalaba, ¡Uta’ mano!, lo máximo en aquellos tiempos) creía que aquellas quinceañeras veían en mí, no a un chavalito inexperto, sino al hombre hecho y derecho que si fumaba, era porque las podía, y si a eso agregamos el que me echaba mis “cheves” y me involucraba en pleitos a puño limpio, pues sencillamente pensaba que era el ídolo de todas la “viejas” que a ese tipo de fiestas asistían.

Platico esas cosas del ayer mío con el afán de que los jóvenes que lean esto entiendan que el hombre es verdaderamente un hombre cuando aprende a asumir responsabilidades, cuando a través del estudio, la constancia y el trabajo, se llega a independizar de la obligada y necesaria supervisión paternal, no cuando por el solo hecho de ser oponente del género femenino y estando en pleno proceso de maduración, trata de copiar o parecerse a alguien que ha vivido más que él, a alguien que tiene mayor experiencia y que obviamente, antes de ser un hombre en todo el sentido de la palabra, seguramente ha experimentado las dichas y amarguras que la vida en nuestra existencia nos ofrece.

Concluyendo con este tema, yo les digo a los adolescentes que lean estas, que para ellos a la mejor pudieran tomar como que son necedades de un viejo: que no se dejen llevar por las apariencias. Ustedes son hombres en embrión, ustedes son niños (y niñas) que están en proceso de acceder a la madurez, así que no traten de forzar dicho proceso y aprendan de la vida misma a ser unos verdaderos hombres y mujeres en todo lo que implica y significa la palabra. Y ustedes padres de familia: ¡JAMÁS PERMITAN QUE EL TABAQUISMO Y EL ALCOHOLISMO ENTRE A SUS HOGARES!

EL VATE BURRO NOS DICE

Eso de que “fumar es un placer”

es frase de algún loco poeta

pues el fumar causa cancér

cual si fuera virus de probeta.

El calumnista columnista dice:

Con las rimas del Vate me aburro

por algo le dicen el Vate Burro

pues fuerza las palabras a rimar

¡Yo ya no lo vuelvo a elogiar!

Hoy puso el acento de cáncer en la é

lo cual una clásica burrada de él fue.

Más por curiosidad que por ambición de hacerme millonario, hace unos días fui a uno de los tres casinos que operan en esta ciudad, mismos que son propiedad del llamado “zar de las apuestas”, Jorge Hank Rhon, ex candidato del PRI a la gubernatura de Baja California, las máquinas tragadinero que funcionan allí son llamadas “de habilidad”, como una manera de disfrazar lo que realmente son: máquinas de “despelucabilidad”, pues es muy raro el jugador que no sale “despelucado” por alguno de los muchos juegos que contienen dichas maquinitas.

Tomando en cuenta que el juego de azar está prohibidísimo por la ley es que lanzo a los cuatro vientos las siguientes preguntas. ¿Cómo se consiguieron esos permisos? ¿Cuánto “agarrarían” (diría Palafox) de mordida los gallones de Gobernación que los expidieron? ¿De veras se puede decir que son inofensivas máquinas para probar la habilidad del jugador, aunque el mismo tenga que meterles un billete verde para averiguarlo? Definitivamente mi habilidad está por los suelos y no puede nada contra los “arreglos” que para fregar a los jugadores les hicieron a esas “inofensivas” máquinas! ¡Los veinte dólares que me robaron esos aparatos que tan perfectamente practican la “roboterapia” lo comprueban!

Pero mis amigos demuestren su habilidad

cachando este elevadito

que con mucha tranquilidad

les aviento con el final puntito.

 
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