2010: Rumbo al falso nacionalismo
Escrito por Bibiana García Garza   
viernes, 08 de enero de 2010

Como lo hemos venido escuchando en los spots del gobierno federal a través de la radio y la televisión, así como en los mensajes publicitarios de grandes corporativas que se dicen “orgullosamente mexicanas” (a pesar de que muchas se manejan con capital extranjero), y en los infortunios que pronuncia el presidente Calderón en su intento por emitir un discurso, como se dice, “decente”, ahora que nos encontramos en la víspera de celebrar el centenario de la Revolución y bicentenario de la Independencia, el sentimiento “nacionalista” parece estar saliendo a flote con más fuerza que nunca.

Frases como “amor por México”, “somos una gran nación” y “juntos podremos afrontar esta y mil crisis más porque somos mexicanos que amamos este país y lo queremos ver crecer” se han convertido en la bandera del gobierno mexicano para emitir mensajes subliminales con el fin de que los mexicanos y, por qué no decirlo, los “meros” machos y las mujeres “bien luchonas” se sientan orgullosos de vivir en un país en donde reina la corrupción y la pobreza casi al nivel de naciones como Filipinas o Somalia, y en el que los órganos e instituciones de gobierno son disfuncionales al igual que sus gobernantes y representantes.

Ahora resulta que celebramos un pasado lleno de sangre e injusticias desde la propia gesta de la Independencia y la Revolución, inclusive, desde antes cuando fuimos colonizados, explotados, saqueados y vejados física e intelectualmente (por la religión católica que impusieron a fuerza de la espada) por los españoles; ¿celebramos acaso el Porfiriato, las traiciones de Iturbide, el asesinato de Maximiliano, o los de Obregón, Madero, y Carranza, las guerrillas y revoluciones?, ¿o la promulgación de las Leyes de Reforma y la Constitución Política que hoy nadie respeta y que además ya son obsoletas?

¿O es que entonces celebramos los 80 (ya no 70) años del PRI en el poder con todo lo que ello conlleva?, es decir: devaluaciones, la matanza de Tlatelolco, el IVA, Colosio, Salinas de Gortari, el EZLN, el asesinato de Ruiz Massieu, las represiones, los fraudes electorales como el del ’88, los atentados contra la libertad de expresión, la indiferencia de gobernadores, senadores y diputados ante las verdaderas necesidades y demandas de su sociedad, y la creación de sindicatos que se han anquilosado con los años sin lograr un verdadero beneficio para el desarrollo de este país y de sus agremiados.

Por otra parte, tampoco podríamos ponernos a celebrar con petardos, bombo y platillo el crecimiento de la violencia, las desapariciones, las ejecuciones, los levantones, así como el aumento de extorsiones y fraudes, el incremento de la crisis y de los impuestos, o el descenso en la generación de fuentes de empleo pues, si regresamos en la línea del tiempo, seguimos siendo el mismo país que hemos sido todo el tiempo, igualmente, con todo lo que eso conlleva y, peor aún, ya somos una raza en decadencia que se sumerge en las mentiras de un nuevo régimen: el de la simulación y la manipulación de información, en el que se le dice a la gente que puede dormir tranquila pues la crisis “… ¡es sólo crisis!” y que el miedo “… ¡es sólo miedo!” aunque es en el supermercado en donde las amas de casa se enfrentan a la realidad: la alza de precios en los productos; son los comerciantes quienes sí se dan cuenta de lo que representa vivir en este país sólo porque “aquí nos tocó vivir”, así como de lo poco que tenemos que celebrar.

Sin duda, esto no significa que no celebremos que contamos con una de las mejores instituciones académicas del mundo como la UNAM, o que ignoremos que tenemos premios Nobel de Literatura, Química y de la Paz (1982), o que podemos presumir de las pinturas de Frida Kahlo, o los murales majestuosos de Diego Rivera, José Clemente Orozco, y David Alfaro Siqueiros; ni podemos dejar de lado esas voces que dejaron eco en el tiempo como las de Chabela Vargas u Oscar Chávez, la poesía de Andrés Henestrosa, Octavio Paz o Jaime Sabines, el activismo de Marta Lamas, y las medallas que nos regalaron Joaquín Capilla, Fernando Platas, el “Tibio” Muñoz, Humberto Mariles y Ana Guevara, además de, por supuesto, nuestra fabulosa gastronomía que incluye los tamales, el mole, las enchiladas, los tacos y las ´garnachas´, entre muchos otros platillos (que, bueno, para prepararlos se necesitan insumos que, a su vez, constantemente suben de precio).

No obstante, aún así es necesario recordar que antes de celebrar el bicentenario debemos preguntarnos por qué tenemos un presidente que nos augura que éste será un “buen año para México”… “el de la patria”, y que por tanto debemos “celebrarlo con alegría y patriotismo”, además de promete que seguirá “defendiendo a los mexicanos” y, encima de todo, deseó prosperidad para todos los mexicanos: “celebramos nuestro cumpleaños número 200 de ser libres e independientes… protegiendo y preservando lo mucho que hemos conseguido como nación en 200 años de ser orgullosamente mexicanos”. Esto a pesar de que están pendientes la renovación de las reformas política, electoral, de estado, entre muchas otras, y aunque carecemos cada vez más de identidad con la instalación de franquicias gringas hasta enfrente de las pirámides de Teotihuacán en donde resalta la carita feliz de una Wal-Mart.

Cómo podemos hacerle caso al presidente si la pobreza sigue aumentando, ya hasta la Unicef tiene un programa de patrocinio de niños mexicanos, como los que tiene para países africanos y aún así, también nos pide que “no hagamos caso a los pesimistas que paralizan e impiden alcanzar ideales” pues “… las decisiones difíciles implican grandes sacrificios”, ¿entonces significa que somos pesimistas si nos quitamos la venda de los ojos y nos damos cuenta de lo que en realidad está sucediendo?, sin duda, la gente preferiría ser pesimista antes de ser estúpida y tragarse ese cuento de que éste será el año de nuestra recuperación económica.

Claro, dicho sea de paso, el jefe del Ejecutivo omitió en su mensaje hacer mención al aumento en los precios de la gasolina aunque sigue achacando la crisis a la influenza A-H1N1 a pesar de que, ¿conoce usted personalmente a alguien que haya padecido de esta nueva enfermedad?... y, ¿qué pasó con el impuesto para el combate a la pobreza? ¿ya le llegó a usted el cheque del mes?

 

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