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La primera vez que lo tuve cerca fue a escasos metros. Cinco para ser exacto. Se le veía jovial. Sin canas, quizá hasta con menos graduación en los lentes. Sereno, pulcro en su vestir.
La cita, fue en uno de esos hoteles de lujo de Mexicali. El lugar estaba abarrotado por un sinnúmero de personalidades que soñaban que algún día este país se pintaría de azul. A un lado de mí, estaba el entonces presidente municipal de San Luis Río Colorado, Florencio Díaz Armenta, quien era acompañado por su esposa y que gracias a ellos me ahorré el ‘raite’ a la citada ciudad cachanilla, donde fungí como corresponsal del periódico LA PRENSA. El también, a quien en el futuro se le calificó como el ‘hijo desobediente’ no paraba de hablar; señalaba una y otra vez todas las corruptelas de los hombres que en ese momento encabezaban los destinos del país y muy en especial al PRI, mientras la concurrencia aplaudía y avalaba sus palabras. Felipe Caldearon Hinojosa, quien ya se soñaba ser presidente de México y trabajaba dentro de la dirigencia nacional del PAN mencionaba a todo pulmón: “…ahí está el gobierno del PRI que tiene a los mexicanos como la canción de Chava Flores: ¡Oye Bartola, ahí te dejo esos dos pesos, paga la renta, el teléfono y la luz, y con lo que sobre, coges de ahí para tu gasto, guárdame el resto para echarme un alipus…!” El hoy Primer Mandatario del país, apuntaba en aquellos años, que estos hombres (los del PRI) no tenían un gramo de vergüenza, pues a los pobres los estaban haciendo más pobres y a los ricos, más ricos. Al término de su discurso en todo Mexicali se escuchó la ovación, se pensó que este era el inicio del otro México que tanta gente anhelaba y soñaba. Luego vinieron los apapachos, los besos, los abrazos del poder que estuvieron a la orden del día. Era su día, la crema y nata de la política panista festejaba las palabras de Felipe, quien con los años se convertiría en el presidente de México y que ahora al paso de los años, dirige un mensaje a la nación recordando nuevamente la canción de La Bartola que utilizó para criticar al PRI, y que ahora él la está poniendo de moda nuevamente. Con estas medidas, donde todo sube menos el salario y en donde falta poco menos de tres años para que se convoque a nuevas elecciones presidenciales, es muy difícil que el PAN continúe en Los Pinos. Para el electorado las opciones que tiene para elegir un nuevo presidente de México son desastrozas y pobres: por un lado tenemos a un Enrique Peña Nieto con su amor de telenovela, y por el otro al ‘carnal’ Marcelo, que no ha podido poner orden al DF, calificado ya por experimentados sociólogos como una bomba de tiempo. No queda otra y que Dios nos agarre confesados. Correo:
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