|
Héctor Rubén Espino Santana y Eduardo Bours Castejo son el mejor ejemplo de que lo que mal empieza…, mal acaba, pues a lo largo de casi tres años se la han pasado “agarrados del chongo”.
Estos dos gobernantes, uno municipal y otro estatal, en lugar de trabajar coordinadamente, decidieron declararse la guerra cuantas veces pudieron, ya sea por los recursos del puente o por las limitaciones para la ejecución de obras. Por desplegados o desde templetes, los representantes del gobierno se han llamado abusivos, gandayas, ignorantes y hasta “tortugas ninjas”. Sin el menor recato e institucionalidad, Espino y Bours se han enfrentado y hecho “el fuchi” en lo que pareciera más una disputa de niños, que la de representantes del pueblo sonorense y sanluisino. Hay tan poca seriedad en estos enfrentamientos que ya nomás les falta pintar su raya y retarse a ver quién pasa para el otro lado, o a ver quien escupe la mano del contrario primero. Al presidente como al gobernador, les ha faltado madures en estos tres años de gobierno que bien hubieran sido de mucho mayor beneficio para San Luis. Quieran o no, esta separación del Estado con el ayuntamiento nos afecta tanto económica como políticamente, quien piense lo contrario, perdón, pero está muy equivocado. Al presidente municipal como al gobernador les han preocupado más sus instituciones políticas y el próximo proceso electoral que la gente por la cual fueron elegidos. Las últimas disputas entre el alcalde y el mandatario han tenido mayor eco político que social, simple y sencillamente porque los temas que discuten, quien los gane, tendrán beneficios en las urnas. Pero como dice, las peleas ni ganadas son buenas, al final, estos dos gobernantes habrán pasado sus mandatos sin pena ni gloria. PRIISTAS BURROS No conformes con la muerte de 48 niños en la guardería ABC, de Hermosillo, los priístas de San Luis Río Colorado amenazaron la vida de otros 47 menores al celebrar el cierre de su campaña. Y es que el lugar donde celebrarían su fiesta ponía en riesgo la integridad de decenas de menores del Albergue Infantil Niño Jesús. Con todo y la indicación de gobierno municipal, a los militantes tricolores, incluyendo al regidor Virgilio Leyva, poco importó el llamado de alerta y lo tomaron como una represión del gobierno panista. De no ser por la oportuna evacuación de los menores, horas antes del festejo popular, los menores albergados el recinto hubieran tenido su vida y tranquilidad amenazada. La multitud que asistió al cierre de campaña tricolor obstruyó no solo salidas de emergencias, sino incluso las entradas principales. Comentarios:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
|