Cuando se quiere, se puede
Escrito por Pedro Márquez   
lunes, 22 de junio de 2009

No cabe duda, que cuando se quiere, se puede.

Esto viene a colación porque Martín Córdova, preocupado en cómo contribuir con los candidatos de su partido, logró mil votos en la sociedad civil a través de un programa multiplicador ideado por el legendario José Alcalá Rubio.

Lógicamente que para hacer esta importante aportación de sufragios frescos, el profesor en karate recurrió a dos amigos de confianza que también son de la sociedad civil, el doctor Marco Antonio Luna Espíndola y Cosme Fregoso Ponce, y entre los tres conformaron un equipo de 33 promotores, que se pusieron a chambear arduamente durante casi un mes, lapso en que alcanzaron la meta de los mil votos.

Como está muy choteado eso de que voy a llevar a aportar mil, dos mil ó cinco mil votos, Jessie Bonilla, enlace del candidato a la alcaldía, doctor Manuel de Jesús Baldenebro, ante el Órgano Colegiado de Promoción del Voto, al recibir el paquete con la información de los promovidos, inmediatamente hizo el cruce de datos descubriendo la veracidad del pulcro trabajo.

Ojalá esto sirva de ejemplo para que esa práctica tan común entre las centrales obreras y que en todas las campañas las adopten algunos promotores, definitivamente las dejen en el pasado y que cuando digan que promovieron a determinado número de ciudadanos, es porque así ocurrió.

Pero también debe reconocerse el esfuerzo y tiempo y hasta dinero que invirtió el doctor Luna y Cosme Morales para contribuir con Martín a realizar este ejemplar trabajo para bien de sus candidatos.

Definitivamente que estos mil votos pueden ser la diferencia el 5 de julio, pues se advierte un resultado ajustado entre los contendientes a la alcaldía, derivado del crecimiento que ha tenido el médico y del estancamiento en que cayó el licenciado Ángel Ruiz García.

Y es que el estancamiento del licenciado obedece, según el también licenciado Jaime Murillo, a que la ciudadanía no ve con buenos ojos el “chapulineo” en los puestos.

Murillo, que es licenciado en Administración Pública y Ciencias Políticas, recuerda muy bien el currículo del candidato que en 1994 y hasta 1997 se desempeñó como secretario particular; de 1997 a 1998 ejerció como oficial mayor, siendo aquí cuando fue fichado por andar vendiendo lo que no era de él.

Del 2000 al 2003 firmó como síndico procurador y los siguientes tres años como subdirector administrativo de Obras y Servicios Públicas Municipales. En el mismo 2006 de suplente a diputado local se convirtió en propietario al renunciar Rubén Espino para buscar la candidatura a presidente municipal.

Al concluir la diputación tomó su liana para saltar a la Dirección de Obras y Servicios Públicos Municipales, hasta donde se mantuvo hasta hace casi tres meses cuando renunció para convertirse en candidato.

Esto significa que no le ha aportado nada a la iniciativa privada, que siempre ha estado viviendo del erario, colgado de la ubre, y lo que es peor, que podría continuar chupando al pueblo otros tres años más.

Esta es una de las tantas experiencias que está viendo el pueblo, y que ya se cansó de ellas, por lo que ahora los más atrevidos o valientes están exhortando al electorado a ir a las urnas pero sin votar, o bien tachar la boleta completa.

Esta es una clara demostración del enfado ciudadano hacia los partidos y políticos que se han convertido en fábricas de nuevos ricos por el tiempo que permanecen tanto como legisladores como de funcionarios.

 

LLEGAN LOS RECURSOS PARA EL DESVARE

 

Definitivamente debe reconocerse el tesón, la insistencia y hasta el esfuerzo de los directivos de la Junta Local para conseguir que el Gobierno del Estado finalmente les enviara el dinero para los algodoneros que desvararon y barbecharon su planta.

Fueron meses los que tuvieron que esperar para que les pagaran los 128 pesos por hectárea que les habían prometido a quien realizó esos trabajos.

Dicho sea de paso, ahora que el Distrito de Desarrollo Rural se ha consumado, es tiempo que los Sistemas Producto empiecen a aceitar su maquinaria para que llegado el momento puedan hacer los trámites para sus representados.

De hecho, el no haber Distrito de Desarrollo Rural, limitaba a los presidentes de los Sistema a gestionar los apoyos, porque los trámites los tenían que hacer hasta Hermosillo o con los presidentes estatales de los organismos, lo cual no es nada fácil.

Se debe recordar que los Sistemas Producto nacieron para debilitar a la CNC que era el organismo de los campesinos que gestionaba los apoyos.

Esta fue la obra máxima de Vicente Fox en el campo, lastimar a la CNC dándole fuerza económica a los Sistema Producto, pero lamentablemente en los lugares como San Luis donde se carecía de Distrito propio, el daño fue peor porque no hubo nadie organizado que los defendiera.

Debe reconocerse que ante la desaparición de la CNC localmente, la Pequeña Propiedad a través de su presidente Raymundo Terrazas, prácticamente adoptó a los ejidatarios pese a ser regímenes totalmente diferentes.

 
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