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Después de la sorpresa, la consternación y la pena por la pérdida de tantos indefensos infantes que perdieron la vida cuando apenas la iniciaban, duele más cuando se pierden vidas inocentes en edades tan tiernas, es en el inicio de la vida cuando los bebés están totalmente protegidos por sus mayores, pues ni siquiera saben si corren peligro y toca a sus padres y en general a todos los mayores protegerlos y auxiliarlos de todo y por todo.
No salíamos del asombro inicial cuando nos íbamos enterando que se quemó la guardería en Hermosillo, cuando la noticia corría por el mundo entero, todos los gobiernos, o casi todos, llamaron a México ofreciendo el pésame por tan doloroso percance. A todos los mexicanos nos duele muy fuerte esa tragedia, hasta ayer sábado sumaban 45 decesos y todavía había hospitalizados 26 en distintos lugares. En un principio no atinábamos a explicarnos cómo pudo suceder una desgracia tan grande en tan poco tiempo. El jefe de bomberos de Hermosillo explicó el mismo día que el techo de la guardería se quemó tan rápido que no hubo tiempo de sacar más niños, el aislante del falso plafón se convirtió materialmente en una lluvia de fuego, tampoco entendíamos, no hemos visto ese efecto anteriormente, menos en una instalación que cumplía con las normas de seguridad requeridas. Poco a poco se fueron despejando dudas, se trató de un almacén habilitado de guardería, no sólo eso, sino que compartía el techo con un almacén ocupado por el Gobierno del Estado, que tampoco resultó totalmente cierto, la verdad es que se trata de un solo almacén al que le improvisaron un muro intermedio para dedicarlo a guardería compartiendo el espacio entre el techo y el plafón de poliestireno que servía de cielo, el fuego se propagó por el espacio entre ambos sin que fuera posible advertirlo para desalojar el inmueble. Las dudas fueron aumentando como se fueron conociendo más detalles, las puertas de emergencia del lugar eran insuficientes y estaban bloqueadas, el almacén que compartía el techo era un riesgo, el personal al cuidado de los niños era insuficiente y mal capacitado, tenían más niños inscritos que la capacidad del inmueble permitía, no tenía detectores de humo y así, se fueron acumulando fallas y errores inexplicables. La pena y nuestras dudas se fueron convirtiendo en indignación cuando nos enteramos quiénes eran los dueños, nada más y nada menos que funcionarios del Gobierno del Estado, el secretario de Finanzas de SIUE, Antonio Salido y el subsecretario de Ganadería Alfonso Escalante que renunciaron para no entorpecer la investigación (o para quitarle la bronca al gobernador). El escándalo creció pronto, otro de los socios de la guardería es el coordinador de finanzas del PRI, Gildardo Urquídez, quien también es dueño del almacén y se lo tiene rentado al Gobierno del Estado en una bicoca, 450 mil pesos anuales, agréguele que el IMSS les paga 5 millones mensuales por los 200 niños inscritos que sólo causan un gasto de 700 mil pesos y tiene usted un bonito negocito que les reporta más de 4 millones mensuales, ah, el señor Urquídez es también funcionario del gobierno y también director de Finanzas de la campaña de Alfonso Elías Serrano, de quien también es primo, así como de Memo Padrés, y socio de una red de guarderías que apenas nos vamos enterando. Casi todos los funcionarios de Bours tienen negocios que son proveedores del gobierno estatal, lo que es delito previsto en el la Ley Responsabilidades y todos los predilectos del gober son candidatos para el próximo 5 de julio, en un claro caso de mafia política al más puro estilo del más aberrante PRI que según ellos convirtieron en “el nuevo PRI”, lo que no van a poder es explicar ante la autoridad cómo se amafiaron para expoliar al erario y sacar provecho económico y político de cada paso que dieron dirigidos con celo y arrobo por el gobernador. Pronto se verán aplastados por sus propios lastres, serán repudiados por el pueblo y exhibidos por la justicia. |