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La cuesta abajo empezó con el despojo de que fuimos objeto por parte del gobernador cuando nos avisó que el leperito de Luis Téllez nos había quitado el puente y se lo había dado a él, no lo podíamos creer, ni siquiera Manlio Fabio “el temible” se había atrevido a despojarnos tan descaradamente, nos litigó durante dos meses, nos prometió participación mayoritaria, se la creímos y no nos quisimos portar muy egoístas, aceptamos darle parte a Sonoyta y a Peñasco, luego nos salió con que lo equitativo era repartir de acuerdo al número de pobladores de cada lugar y tuvimos que aceptar. Hasta ahí ok.
Al poco rato nos armó un fideicomiso enorme (en cuanto al número de miembros) que no sé de dónde obtuvo tanto incondicional y claro, todas las propuestas sujetas a votación las ganaban con facilísima mayoría, así que el etéreo fideicomiso decidía cuáles obras se ejecutaban y de a cómo serían. Claro todas las mejores obras se ejecutaban en Puerto Peñasco que era donde el gobernador Beltrones tenía su corazón (y su inversión) a nosotros nos aprobaban (por mayoría) reparar la carretera a Riíto y de paso le quitaban la obligación a la Junta Local de Caminos y al Gobierno del Estado. Ah, pero en Peñasco abundaban las obras ejecutadas, bulevar, hospital, malecón, pavimento, ampliación de la carretera, etcétera, para Sonoyta sólo se aprobaban arreglos que le beneficiaran al turismo que iba a Peñasco. Las cosas mejoraron un poco cuando salió Beltrones, quien de paso nos dejó endeudados hasta el cuello y eso que le entregó al gobierno federal “las obras del río” en abono a la deuda de Sonora, sin embargo nosotros ya podíamos convencer a los miembros del fideicomiso cuáles obras nos eran más apremiantes y como ejemplo le platico que de ese modo logramos el white-topping de algunas calles que aún están en servicio a pesar del tiempo transcurrido, ya cumplieron 15 años y como la Puerta de Alcalá, ahí están..,ahí están. Durante el gobierno de López Nogales, el fideicomiso no fue tan abusivo y permitieron que el reparto de obras fuera un poco más equitativo, duró poco el gusto pues llegó Bours. Y llegó cabalgando, como Gengis Kan (donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba) y yo le puedo apostar que Beltrones le dio clases de gobierno a Bours pues haga de cuenta que volvió Manlio pero refinado, también se puso a construir en Peñasco en sociedad con “sus amigos inversionistas” y le dedicó todos los recursos del “puente colorado” (así le dicen en el fideicomiso) y desde luego que muchos otros del estado y como al terror de San Ignacio le tronó con su suntuoso hotel “Las Glorias” a Bours le tronaron sus “spa” pero mucho más fuerte, ¿Se acuerda del crack hipotecario?, lo primero que afectó fueron las obras de Peñasco, también se llevaron de corbata a los bancos que les prestaban, los bancos a las financieras, estas a todos los inversionistas y nos llegó fuerte a todo el mundo, se desató la tremenda crisis mundial que todavía no sabemos cuánto va a durar. Todavía no le veíamos la punta a la debacle financiera cuando nos pega la fiebre esa de los cochis que ahora se llama “influenza humana AOH1N1” y que ha matado a pocos pero que amenaza con matarnos a todos, desde que no se conoce ese virus mutante y se tiene que dar tratamiento curativo a todo aquel que contagie, el peligro de pandemia es inminente y las pandemias, créame, no se las recomiendo, la fiebre amarilla o vómito negro de 1918 mató a más de 50 millones de personas en el mundo, casi igual la peste bubónica o la influenza española juntas, no es en balde que todos los países se preocupan sobremanera con el brote de cualquier epidemia, la fiebre aftosa que sólo les daba a las vacas pero las mataba a todas, recuerde la fiebre aviar cómo preocupó científicos en todo el mundo y eso que sólo atacaba a los pollos, ¡Esta de los cochis nos ataca a nosotros! Con razón decían los viejos que una calamidad nunca viene sola, que ya estaría bueno con las que hemos soportado recientemente como para que Diosito nos siga castigando, Tenemos enfrente las elecciones estatales y el peligro de que regrese el PRI es inminente, no sería nada grato encima de lo que hemos padecido últimamente. Para conjurar una maldición así me sé una plegaria: “Señor, mándame pena y dolor, mándame males añejos, pero que regrese el PRI ¡no me lo mandes Señor! |