Policletos enamoradizos
Escrito por Nicolás Hernández Terán   
Monday, 11 de August de 2008

En San Luis, “muchos ciudadanos y ciudadanas”, como diría Fox, al no haber recibido una educación adecuada para salir a trabajar con comodidad a oficinas o negocios en donde los climas estén adecuados según la temporada, como el que tenemos ahorita que es de mucho calor, verano bendito, y ejemplos de estas personas que sufren el calor tenemos muchos oficios como estos, como un paletero, que tiene que caminar muchas cuadras para vender su producto, y el trabajo es temporal, un vocero de periódicos, que tiene que soportar parado en la esquina, en frío o calor, y que me dicen de las personas que trabajan en el campo, sobre todo los emigrados, que hasta pandos y cenizos vienen de la dura jornada de trabajo que tuvieron bajo el sol y no se diga de los que reparten publicidad o recibos de agua o luz, y los pobres pizzeros, que también su trabajo es recorrer el pueblo, pobres que tienen que andar en la resolana, sin gozar de las comodidades del clima artificial como el que tiene el presidente municipal o cualquier ejecutivo, que no tienen que preocuparse de andar tomando sueros granulados, poder aguantar las altas temperaturas que se dan en esta población.

De hecho, aquí sí hace mucho calor, al grado de que hasta se puede guisar un huevo en el cofre de un carro bajo los rayos solares, como lo hacen en Mexicali, que ellos ya están acostumbrados a este clima tan extremoso, para nosotros los sanluisinos se puede decir que casi ya va siendo normal, pues no pasa nada, lo único que acatamos a decir es “¡ah que calor está haciendo!”.

Ni tampoco se registran altos niveles de deshidratados, ni de muertos por causas de calor, y si los hay, pues que descansen en paz, que como aquel caso de años atrás en que por este tiempo se recuerda la muerte de una persona que murió en la cárcel, ya que esta fue detenida en estado de ebriedad y fue depositado en el patio de la cárcel de la avenida Juárez y Quinta, en horas en que el calor se mantenía en lo más alto del termómetro, y por desgracia esta persona cayó boca abajo, y cuando lo levantaron, debido a lo caliente del piso no se le despegó el cuero de sus brazos, completamente quemado pero ya muerto.

A ciertas horas del día, y más en la tarde, como de la una a las cinco de la tarde, la mayoría de las calles de esta ciudad se encuentran por lo regular desiertas, se debe al calor que se siente a esas horas, si es en el centro de la ciudad es lo mismo el comercio, se encuentra solo y si hay gente, ésta se encuentra dentro de los locales, pero de los que tienen mejor refrigeración (pregúntenle a los policletos), y eso nos recuerda en años atrás, a que mucha gente se metía al cine Royal pero no para ver películas, sino para pasar la tarde ahí, por el calor que hacía, ya que era el mejor cine refrigerado de la ciudad.

Uno de los detalles de lo que está ocurriendo en el centro de la ciudad, es la falta de vigilancia y es más notoria en la de los temibles y enamoradizos policletos, ya que estos no se les encuentra, ni los mira un ni tan siquiera en foto, pues según algunos comunicadores y supuestamente que señalan como una anomalía, de que estos elementos se la pasan por horas dentro de los comercios refrigerados mientras pasa lo más duro del calor, a lo mejor es cierto, pues estos son como el fantasma “Gasparín”, son muy amistosos y más con las empleadas de los comercios, pues por algo se han ganado el mote de enamoradizos, que por cierto, cierto día se necesitaba a un elemento de estos, pues un carro estaba atravesado en pleno cruce peatonal, y todo mundo se preguntaba, y más los afectados, que dónde andarán los policletos, y nada, hasta que de mucho rato salió de una botica, pues estaba platicando con la encargada de ahí.

El pasado martes un señor al salir de un banco de la avenida Juárez y calle Segunda, notó que un sujeto con facha de ratero lo seguía con insistencia, al encontrarse a un amigo le solicitó llamara al 066 y pronto apareció una patrulla, al darles la queja el sujeto había desaparecido, pasó a la patrulla y nada, el sospechoso se volvió invisible, en este caso fue mucho mejor que le prestaran ayuda dos oficiales con la unidad móvil; ya terminará el verano. Y volverán los policletos en acción.   

 

 
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