En cada hogar honesto... una pistola para su defensa
Escrito por Everardo Félix Almada   
Tuesday, 09 de October de 2007

Buenos días mis estimados leedores. La persona que causó esa horrible tragedia matando a algunos miembros de su familia debe haber estado mentalmente desequilibrado, por lo que jamás debió tener un arma de fuego en su casa.

Pero una persona que haya sido certificada por la autoridad correspondiente como alguien sicológicamente sano y equilibrado, con una manera honesta de vivir, así como con solvencia económica suficiente para que su familia subsista sin tener que recurrir al delito para procurar ingresos, sí debería tener acceso a un permiso para tener un arma con que defenderse en contra de algún intruso que con malas intenciones llegara a penetrar a su hogar.

La presente columna la escribí un día antes de que este enloquecido asesino cometiera los asesinatos, así que lo que estás leyendo está escrito en lugar de un texto que borré para ser congruente con lo que ya estaba escrito y que enseguida leerás.

No sé a ciencia cierta si existe una ley que bajo ciertos requisitos permita que un jefe de familia tenga en su hogar un arma de fuego para defender la vida o el honor de su esposa e hijos.

Si yo fuera diputado, como Cantinflas dijo en una película, de no haberla, impulsaría una ley como de la que arriba hablo, para que un padre de familia, después de demostrar que junto con su familia, tiene una manera de vivir honesta y digna, se le permita tener en su casa un arma de fuego, claro que sin derecho a portarla libremente en la calle y obviamente que no sea del calibre exclusivo para el Ejército, con el fin de no estar inermes en el desgraciado caso de que algún ladrón y asesino escoja su morada para además de quitarle la vida, arrebatarle las pocas o muchas pertenencias que con su trabajo honesto ha logrado acumular en su hogar.

Han sido muchos los casos que se han dado en estas circunstancias en las que de haber tenido el agredido con qué defenderse, quizás otro hubiera sido el resultado y hoy viviera para contarlo, y el recordarlos me dio la pauta para escoger este tema el día de hoy.

Hace algunos años, el comerciante en vidrios Manuel Saldívar fue encontrado muerto en su casa salvajemente acuchillado durante la noche. Después siguió la muerte de mi apreciado amigo y vecino Alfredo Curiel, quien aparentemente murió de un infarto provocado por el horror de ver penetrar a dos pelafustanes armados a su hogar con el propósito de robarle una fuerte cantidad, cosa que después de golpearlo y jalonearlo, lograron.

A estos hechos hay que agregar la muerte de dos apreciados médicos, el doctor Héctor Chávez Fontes y el también médico Carlos Morineau, quienes igualmente murieron en sus respectivos hogares víctimas de asaltantes asesinos.

Si todas estas personas muertas en tan trágicas circunstancias hubieran tenido con qué defenderse, repito, las probabilidades de morir en manos de esos sádicos ladrones asesinos hubieran sido menos, pero no, altamente vulnerables como los encontraron sus verdugos, fueron fáciles víctimas de ellos.

Invito a todos los jefes de familia, dignos y honestos, pobres o ricos (porque este privilegiado permiso para tener un arma de fuego en casa no sería solamente para los ricos) a que unidos exijamos a las autoridades correspondientes y al Congreso, se legisle una ley que, para defender el honor y la vida de la familia, permita que guardemos una pistola o un rifle en nuestras casas. Ojalá esto sea un día posible porque... ¡Cientos de ojos asesinos nos vigilan!

 

EL VATE BURRO NOS DICE

 

Pues mis amigos eso es muy cierto/

hay gente mala que en su locura/

por quitarte algo te dejan muerto/

así que con qué defenderte procura.

 

DOS CHISTES BLANCOS DE TODA BLANCURA.- Después de manejar toda la noche, iba un señor cabeceando por sueño. Al pasar antes del amanecer por un pueblo decidió dormir un rato. Estacionó el auto en un parque y cerrando las ventanillas se recostó en el asiento. Apenas conciliaba el sueño cuando alguien que hacía ejercicio mañanero tocó en su ventanilla. Murmurando palabras altisonantes bajó el vidrio y le preguntaron: ¿Me puede decir qué horas son? ¡Son las 6.05!, contestó de mal humor. Vuelta a recostarse y al rato le suenan otra vez la ventana. ¿Señor, me puede dar la hora?, le preguntó una muchacha que caminaba para guardar la línea ¡Son las 6.25! contestó con peor humor. ¡Cabrones cómo joroban!, exclamó para sí mismo y para terminar con esas molestias escribió en una hoja: ¡No sé qué horas son!, y la colocó en el vidrio. Estaba feliz durmiendo cuando escuchó fuertes toques en el vidrio. Como sonámbulo bajó la ventanilla sólo para escuchar que un “boy scout”, creyendo hacer la buena obra del día le avisaba: ¡Son las seis cuarenta y cinco señor! ¡Uta’ mano!, gritó encabronado, y medio dormido se fue pa’tras como el Condorito.

¡Nadie sabe!, ¡nadie supo!, la verdad del horripilante caso de las costillas rotas de Eduardo Bours (El Longe Moco).

Cabalgando en compañía de algunos campesinos a quienes les prometía arreglarles la tenencia de la tierra en una ranchería sonorense, al gobernador Eduardo Bours éstos le preguntaron: ¿De veras nos arreglará esto gobernador? A esta pregunta el Lalo respondió tajante: ¡Que me caiga muerto si no les arreglo lo prometido! En ese momento su caballo pegó un fuerte reparo y... ¡Al suelo fue a dar aparatosamente Bours! Dolorido Eduardo se levantó y dirigiéndose a los campesinos exclamó: ¡Uta’ mano qué susto!, pero sólo me quebré tres costillas, así que todavía hay chanza de que les cumpla.

Y que me caiga muerto, digo yo. Si en ese mitote que armaron los priístas en Mexicali, donde impidieron que el gobernador de Baja California rindiera su informe, no están las manos llenas de dólares de Jorge Hank Rohn, mismo que no ceja en su empeño de que Osuna, el gobernador panista electo que “asesinó” sus aspiraciones políticas, no llegue a “agarrar” las riendas del gobierno.

Pues leedoras y leedores hemos llegado a la terminal/ por lo que aquí me voy a apear/ pero antes de bajarme les quiero gritar/ ¡Tengan su punto final!

 
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